lunes, 21 de septiembre de 2009

domingo, 13 de septiembre de 2009

Un viento seco acompañaba a el amanecer y a los primeros rayos de sol que se dibujaban entre las nubes. Vestida de rojo y a lunares salió a caminar sola. Observaba todo a su alrededor, todo era tan gigante y hermoso que la hacían sentir insignificante y despreciable. El sol nublaba un poco su vista hasta que de repente y como por arte de magia todo se vuelve oscuro y sus ojos ya no alcanzan a ver el sol. Una sombra gigante se acercaba lentamente a ella y desesperada intentó salir corriendo pero antes de que pudiera evitarlo, su vida había terminado de la forma más horrible que alguna vez se pudo imaginar: aplastada y el doble de insignificante de lo que era estando viva.

jueves, 10 de septiembre de 2009

El pájaro canta hasta morir.

El aire le pegaba en la cara, sus ojos llorosos contemplaban atentamente el cielo deseando poder volar. Despliega sus alas y despegando los pies del suelo comienza a volar pero cuando nada podía ser más perfecto, despierta de su sueño y se encuentra nuevamente entre rejas, mirando al cielo azul y entendiendo de una vez por todas que lo estaban privando de su libertad.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Mentiras (final)

Los años comenzaron a correr y el amor era cada vez más fuerte y por sobre todas las cosas correspondido. Un trabajo nuevo, una casa comprada entre los dos y un hijo que venía en camino. Nada podía ser más perfecto hasta que una noche cuando volvía del trabajo, pocas palabras supieron inmovilizarla. El frío del arma en su nuca y el miedo que se aproximaba rápidamente la hicieron explotar en llanto, le dio todo lo que tenía en su cartera pero aún así tuvo que escuchar el ruido del gatillo jalandóse y peor aún tuvo que sentir como en menos de dos minutos se acababa toda la vida que felizmente había construido. En el mejor momento de su vida y cuando menos se lo esperaba su corazón se detenía lentamente y el mundo no sólo perdía una vida sino que perdía dos.

sábado, 5 de septiembre de 2009

Mentiras (parte 14)

Su remera blanca lentamente fue tiñendóse de rojo y su vecino dejó caer las flores y todavía un poco atónito sacó su camisa y la enroscó en las muñecas de Lucía. Todo cada vez parecía más imperfecto para ella, todo se inundaba de vergüenza y desilusión hasta que al cabo de un segundo sus miradas se cruzaron y ella dejó caer su cuerpo entre los brazos de aquel hombre. Para ella el mundo parecía terminar ahi, ya nada más le importaba que ese abrazo y era justamente por él que habían vuelto sus ganas de vivir.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Mentiras (parte 13)

Era una tarde muy fría y gris cuando ella perdió su trabajo y también era una tarde fría y gris cuando ella intentó quitarse la vida. El cuchillo cortando sus venas, la sangre que inundaba el piso de la cocina y las lágrimas que brotaban de sus oscuros ojos. Cuando la idea de morir parecía totalmente perfecta apareció algo que hizo imperfeccionar ese momento: el timbre. Lo que menos quería en ese momento era abrir la puerta así que siguió incrustando el cuchillo en sus blancas muñecas cuando la sangre empieza a desbordar por debajo de la puerta y la persona que se encontraba detrás de ella en un intento desesperado por saber que pasaba rompe la puerta y logra entrar. Ella levanta la mirada y encuentra a la persona que menos se esperaba y con un ramo de flores en la mano.

Y yo dije no es mi amor

No es que no haya entendido que todo se terminó, capaz vos pienses que yo no quiero asumir que nada es para siempre pero sé que ya está, que ya fue y lo único que queria hacer era saludarte y era de esperar que ese saludo ni me lo respondieras pero no pienso ponerme mal porque ahora más que nunca me doy cuenta que sos para mi tanto un bueno como un malo recuerdo. Y no te niego que me hubiera gustado muchisimo que me contestaras para que me diera cuenta que un poquito te importo o te importé pero bueno si así son las cosas por algo será y además después de tantas veces que me lo dijeron, ahora aprendí a darme cuenta que no te mereces a una persona como yo y que yo me merezco sin dudas a alguien mucho mejor que vos. ¡Chau y hasta nunca!